14 marzo 2010

Frase de la semana:

—Podrías contarme cuáles han sido tus diez mejores noches —le sugerí—. Me pica la curiosidad.
El se echó a reír.
—Intenta adivinarlas.
Sacudí la cabeza.
—Has vivido demasiadas noches de las que no sé nada, todo un siglo...
—Acotaré la cuestión. Las mejores han ocurrido desde que nos conocemos.
—¿De verdad?
—Sí, sin duda, y por un amplio margen.
Me quedé pensativa un minuto.
—Sólo puedo pensar en las mías —admití.
—Lo más probable es que coincidan —me alentó.
—Bueno, hay que contar con la primera noche, la que te quedaste conmigo.
—Sí, ésa es una de las mías también; aunque claro, tú estuviste inconsciente durante mi parte favorita.
—Llevas razón —recordé—. Aquella noche también estuve hablando.
—Sí —asintió.
Enrojecí mientras me preguntaba otra vez qué es lo que podría haber dicho mientras dormía en los brazos de Jacob. No podía recordar qué había estado soñando, o si en verdad había soñado, así que eso no me servía de ayuda.
—¿De qué hablé anoche? —murmuré en voz más baja que antes.
Se encogió de hombros en vez de contestar, y yo hice un gesto de dolor.
—¿Tan malo fue?
—No, no tanto —suspiró él.
—Por favor, dímelo.
—Principalmente me llamaste, lo mismo que de costumbre.
—Eso no tiene nada de malo —admití con cautela.
—Pero al final, sin embargo, empezaste a murmurar algo sin sentido sobre «Jacob, mi Jacob» —constaté su dolor incluso en el susurro de su voz—. Tu Jacob disfrutó lo suyo con esa parte.
Alargué el cuello hacia arriba, estirando los labios hasta alcanzar el borde de su mandíbula. Mantenía la vista clavada en la lona del techo, por lo que no pude verle los ojos.
—Lo siento —cuchicheé—. Ésa es la manera en que le distingo.
—¿Distingues?
—De ese modo, diferencio entre el doctor Jekyll y el señor Hyde, entre el Jacob que me gusta y ese que me pone de un humor de perros —le expliqué.
—Eso tiene sentido —sonó ligeramente aplacado—. Habíame de otra de tus noches favoritas.
—La que volamos de regreso desde Italia —frunció el ceño—. ¿No es una de las tuyas? —le pregunté.
—Sí, lo cierto es que sí, pero me sorprende que figure en tu lista. ¿No tenías la absurda impresión de que yo actuaba impulsado por la culpabilidad y de que iba a salir disparado en cuanto se abrieran las puertas del avión?
—Sí —sonreí—, pero, sin embargo, te quedaste.
Me besó los cabellos.
—Me amas más de lo que merezco.
Me reí ante la imposibilidad de esa idea.
—La siguiente fue la noche posterior a Italia —continué.
—Sí, ésa está en la lista. Estuviste muy divertida.
—¿Divertida? —objeté.
—No tenía ni idea de que tus sueños fueran tan vividos. Me costó lo indecible convencerte de que estabas despierta.
—Todavía no estoy segura —musité—. Siempre me has parecido más un sueño que una realidad. Dime una de las tuyas, venga. ¿He adivinado tu mejor noche?
—No. La mía fue hace dos días, cuando por fin accediste a casarte conmigo.
Le puse morros.
—¿Esa no está en tu lista?
Pensé en la manera en que me había besado, la concesión que le había arrancado y cambié de idea.
—Sí, sí que está, pero con reservas. No entiendo por qué es tan importante para ti. Ya me tienes para siempre.
—Dentro de cien años, cuando dispongas de una perspectiva suficiente para apreciar realmente la respuesta, te lo explicaré.
—Te recordaré que me lo cuentes... dentro de cien años.

2 comentarios:

staruuLymya ^^ dijo...

hola!!
muuy linda parte de Eclipse!! :D es mi libbro favorito...
Yo veo su Blog desde hace ya tiempo ^^ y acabo de crear el mio...
y como que soy novata en este asunto... tal vez podrian ayudarme un poco? porfavor!! ^^

monzee_xD dijo...

Era muy extraño, porque yo sabía que los dos estábamos en peligro mortal. Sin embargo, en ese momento, me sentí bien. Por completo. Podía notar otra vez el palpitar desbocado de mi corazón contra las costillas y la sangre latía caliente y rápida por mis venas. Los pulmones se me llenaron del dulce perfume que derramaba su cuerpo. Era como si nunca hubiera existido un agujero en mi pecho. Todo estaba perfecto, no curado, sino como si desde el principio no hubiera habido una herida.
-No puedo creer lo rápidos que fueron. No sentí absolutamente nada, son realmente bueno - musitó él mientras volvía a cerrar los ojos y presionaba los labios contra mi pelo. Su voz era de rerciopelo y miel -. "Muerte, que has sorbido la miel de sus labios, no tienes poder sobre su belleza" - murmuró y roconocí el verso que declamaba Romeo en la tumba. El reloj hizo retumbar su última campanada -. Hueles exactamente igual que siempre - continúo el -. Así que quizá esto sea el infierno. Y no me importa. Me parece bien.



mee encantaa ezta paarte dee luna nuueva!! ezpeero qee te guztee.. la fracee zeería lo uultimo de edwaard! peero puuez mee pareecio lindoo todoo lo qee pienza bella anteez qee ezte diga loo demaz! :D ezpeero qee la poongaz cmoo la prox.. frazee iqee no ezte iaa! zaaludoz i mee encaanta el bloog!

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