21 junio 2009

Amanecer

Bueno NathaLiiia me envio por correo algunas frases, bueno mas bien parrafos de Amanecer que me parecen hermosos♥ asi que aqui los dejo, igual de alguno de ellos ponemos la frase de la semana :)

-No tengas miedo –le susurre-. Somos como una sola persona.

De pronto me abrumo la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan autentico. No había lugar para la duda.

Me rodeo con los brazos, me estrecho contra el y hasta las últimas de mis terminaciones nerviosas cobro vida propia.

-Para siempre –convino el y después nos sumergimos suavemente en el agua profunda.

(Amanecer, Stephanie Meyer)

-Gracias –le dije, y me incline sobre la mesa para besarlo. El me devolvió el beso de forma automática, pero de repente se puso rígido y se aparto de mí.

Apreté los dientes, y aquello que quería preguntarle sonó como si fuera una acusación.

-Imagino que no volverás a tocarme mientras estemos aquí ¿verdad?

Vacilo y luego sonrió con desgana, alzo la mano para acariciarme la mejilla. Sus dedos rozaron suavemente mi piel y no puede evitar inclinar mi rostro sobre la palma de su mano.

-Ya sabes que no es eso lo que quería decir.

El suspiro y dejo caer la mano.

-Lo se. Y tienes razón –hizo una pausa, alzando ligeramente la barbilla, y después volvió a hablar sin mucha convicción-: no hare el amor contigo hasta que no te hayas transformado. No volveré a hacerte daño.

(Amanecer, Stephanie Meyer)

-Estábamos en la playa… -mi voz se desvaneció, devolviendo la mirada la mirada de mis ojos llenos de lagrimas a su rostro de ángel lleno de ansiedad, apenas discernible en la oscuridad. Lo mire con amargura mientras aquel dolor irracional comenzaba a disminuir.

-¿Y? –insistió el.

Parpadee para limpiarme los ojos de lágrimas, alicaída.

-Oh, Edward…

-Cuéntamelo, Bella –me suplico el, con los ojos desencajados por la preocupación que le provocaba el dolor que destilaba mi voz.

Pero yo no podía. En vez de eso, estreche mis brazos de nuevo en torno a su cuello y trabe mi boca con la suya de un afán casi febril. No era deseo en absoluto, era pura necesidad, agudizada por el dolor. Su respuesta fue instantánea, pero seguida de su rechazo.

Lucho por deshacerse de mí con tanta dulzura como pudo debido a la sorpresa, y me aparto mientras me sujetaba por los brazos.

-No, Bella –insistió el, mirándome como si le preocupara que hubiera perdido la cabeza.

Deje caer los brazos, derrotados, con aquellas lágrimas derramándose por mi rostro como un torrente fresco, y con un nuevo sollozo brotando de mi garganta. El tenia razón, debía estar loca.

Me miro con ojos confundidos, llenos de angustia.

-Lo s-s-siento –tartamudee.

Pero el me abrazo de nuevo, apretándome con fuerza contra su pecho marmóreo.

-¡No puedo, Bella, no puedo! –su gemido sonaba lleno de angustia.

-Por favor –suplique, con la voz sofocada contra su piel-, por favor, Edward…

No puedo decir si fueron las lagrimas que temblaban en mi voz lo que lo conmovió o si era que no estaba preparado para retirarse a lo repentino de mi ataque, o simplemente que su necesidad era tan insoportable en ese momento como la mía. Fuera cual fuera la razón, presiono sus labios contra los míos, rindiéndose con un gemido.

Y comenzamos ahí donde había terminado mi sueño.

(Amanecer, Stephanie Meyer)

Con todo y eso, a decir verdad, en nuestros días razón y amor no hacen buenas migas.

William Shakespeare

(Sueño de una noche de verano, Acto 3, escena 1ª)

-Hay aquí una dulce música –leyó, sin vacilación-, que cae con mas suavidad que los pétalos sobre la hierba tras desprenderse de las rosas, o el roció de la noche sobre aguas tranquilas entre las paredes de granito sombrío de un desfiladero reluciente…-

(Amanecer, Stephanie Meyer)

Saben chicas esa arma que utilizo Bella con Edward suele funcionar :P
Encontre esta imagen de los Cullens , me gusto :)

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