30 noviembre 2008

Capitulo3. Fenomeno

Este es el principio del capitulo 3 de Sol de medianoche, en un rato mas subo el resto^^
Capitulo 3
FENÓMENO
Verdaderamente, no tenía sed, pero decidí ir a cazar de nuevo en la noche. Una pequeña pizca de prevención, inadecuada, pero debía hacerlo.
Carlisle me acompañó; no habíamos estado solos desde que volví de Denali. Mientras corríamos por el negro bosque, lo escuché pensando sobre el precipitado adiós de la semana pasada.
En su memoria, vi cómo mis expectativas se habían desmoronado convirtiéndose en una fiera desesperanza. Sentí su sorpresa y su repentina preocupación.
“¿Edward?
“Debo irme, Carlisle. Debo irme ahora.”
“¿Qué ha sucedido?”
“Nada. Aún. Pero pasará, si me quedo aquí.”
Me tomó del brazo. Sentí cómo herí sus sentimientos cuando me escapé de su mano.
“No lo entiendo.”
“Alguna vez haz ...ha habido alguna vez en que...”
Me miré a mi mismo respirar profundo, vi la luz salvaje en mis ojos a través del filtro de su profunda preocupación.
“¿Alguna vez, alguna persona ha olido mejor para tí, que el resto? ¿Mucho mejor?”
“Oh.”
Cuando me dí cuenta que él había entendido, mi rostro se cayó a pedazos de la pura vergüenza. Me alcanzó de nuevo para tocarme, ignorando cuando traté de arrancarme de nuevo, y su mano izquierda se posó en mi hombro.
“ Haz lo que tengas que hacer para resistir, hijo. Te extrañaré mucho. Ten, toma mi auto. Es más rápido.”
Él se estaba preguntando ahora si estaba haciendo lo correcto, dejando que me marchara.
Preguntándose si acaso me había herido con su falta de confianza en mí.
- No.- Susurré mientras corría. - Eso era lo que necesitaba. Pude haber traicionado tan fácilmente esa confianza, si me hubieras pedido que me quedara. -
- Siento mucho que estés sufriendo, Edward. Pero debes hacer lo que puedas para mantener viva a la chica Swan. Incluso si eso significa que debes dejarnos de nuevo. -
- Lo sé, lo sé. -
- ¿Por qué volviste? Tú sabes lo feliz que soy teniéndote aquí, pero si esto es muy difícil...
- No me gusta sentirme como un cobarde – Admití.
Nos retrasamos---estaba comenzando a oscurecerse.
-Mejor eso a ponerla en peligro. Ella se irá en un año o dos.
- Tienes razón, ya sé eso. - Por el contrario, sus palabras sólo me hicieron sentir más ansioso de quedarme. Ella ya no estaría aquí en un año o dos...
Carlisle paró de correr y yo me detuve con él; se volteó para examinar mi expresión.
Pero no irás a escapar, ¿verdad?
Moví mi cabeza de un lado a otro.
¿Es orgullo, Edward? No hay nada vergonzoso en---
- No, no es orgullo lo que me mantiene aquí. No ahora.
¿No tienes a dónde ir?
Solté una carcajada corta. - No. Eso no me detendría, si yo quisiera irme.
- Nosotros iremos contigo, por supuesto, si eso es lo que necesitas. Sólo tienes que pedirlo.
Tú has seguido adelante sin quejarte de nosotros. Nadie se enojará contigo.
Levanté una ceja.
Él se rió. - Sí, puede que Rosalie se enoje, pero ella te lo debe. De todas formas, es mucho mejor para todos que nos vayamos ahora, sin hacer daño alguno, que irnos después, luego de que una vida haya llegado a su fin. - Todo el humor se desvaneció.
Me estremecí a sus palabras.
- Sí. - Asentí. Mi voz sonó ronca.
¿Pero no te irás?
Suspiré. - Debería.-
- ¿Qué te detiene aquí, Edward? No logro ver... -
- No sé si pueda explicarlo. - Incluso para mí mismo, no tenía ningún sentido.
Él midió mi expresión por un largo momento.
No, no logro verlo. Pero respetaré tu privacidad, si así lo prefieres.
- Gracias. Es muy generoso de tu parte, teniendo en cuenta que yo no le doy privacidad a nadie. - Con una excepción. Y estaba haciendo todo lo posible para privarla de eso, ¿verdad? Todos tenemos nuestros caprichos. Se rió de nuevo. ¿Nos vamos?
Justo en ese momento el había captado la esencia de una pequeña manada de ciervos.
Era difícil mostrar mucho entusiasmo, incluso bajo las mejores circunstancias, por un aroma que apenas abría el apetito. En estos momentos, con la memoria de la sangre de esa chica, fresca en mi mente, el olor revolvió mi estómago.
Suspiré. - Vamos – Asentí, incluso sabiendo que forzando más sangre bajar por mi garganta iba a ayudar muy poco. Ambos cambiamos a una posición de ataque y dejamos que la poca apetente esencia nos guiara silenciosamente hacia adelante.
Estaba más helado cuando regresamos a casa. La nieve derretida se había vuelto a congelar; era como si una delgada capa de vidrio lo cubriera todo---cada rama de los pinos, cada hoja de helecho, cada lámina de hierba estaba cubierta de hielo.
Cuando Carlisle fue a vestirse para su próximo turno en el hospital, me quedé junto al río, esperando a que saliera el sol. Me sentí casi hinchado por la cantidad de sangre que había consumido, pero sabía que la actual carencia de sed significaría muy poco cuando me sentara al lado de la chica otra vez.
Helado y sin expresión como una roca, me senté, mirando la negra agua correr al lado de la congelada orilla, mirando fijamente a través de ella.
Carlisle tenía razón. Yo debería irme de Forks. Ellos inventarían una historia para explicar mi ausencia. Que me cambié de instituto a Europa. O fui a visitar a unos parientes. Rebeldía adolescente. La historia no importaba. A nadie le importaría mucho.
Era sólo por un año o dos, y la chica ya no estaría. Se habría ido y hubiera continuado con su vida---ella tendría una vida con la cual seguir. Iría a la Universidad en algún lugar, envejecería, comenzaría una carrera, quizá se casaría con alguien. Podía imaginar eso---podía verla vestida toda de blanco y caminando con paso cuidadoso, su brazo enlazado con el de su padre.
Era incómodo, el dolor que esa imagen me causó. No lo podía entender. ¿Acaso estaba celoso, porque ella tenía un futuro que yo nunca podría tener? Eso no tenía sentido. Cada uno de los humanos a mi alrededor tenían esa misma oportunidad---una vida---y yo raramente me detuve a envidiarlos.
Debería permitirle tener su futuro. Parar de arriesgar su vida. Eso era lo correcto.
Carlisle siempre elegía el camino correcto. Debería escucharlo.
El sol apareció entre las nubes, y la débil luz hizo brillar todo el césped congelado. Un día más, decidí. Sólo la vería una vez más. Podía soportar eso. Quizá mencionaría mi pendiente ausencia, construir la historia.
Esto iba a ser difícil; podía sentir eso en el fuerte desgano que me causaba sólo el pensar en las excusas para quedarme---para extender el límite a dos días, tres, cuatro... Pero yo haría lo correcto. Sabía que podía confiar en el consejo de Carlisle. Y también sabía que estaba demasiado confundido para tomar esta decisión sólo por mi cuenta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

si pones que dentro de un rato sbes el resto pues lo podias subir

que te parece???

CherriiDoll dijo...

akí un link donde si está elkapítulo kompleto :)

http://sepalabola.wordpress.com/2008/11/12/tercer-capitulo-de-sol-de-media-noche/



[b][Cherrii*][/b]

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